8 de marzo - Paro Internacional de Mujeres

Hoy 8 de marzo de 2017 será un día particular porque, en más de 45 países hoy las mujeres Paramos!! Las mujeres cuestionamos un capitalismo patriarcal que sostiene las relaciones de desigualdad. “¡Si nuestras vidas no valen, produzcan sin nosotras!”

En un momento histórico, en Argentina y el mundo, signado por el surgimiento de gobiernos conservadores en los que abundan declaraciones y políticas xenófobas y misóginas, la respuesta es con contundencia, unidas y en la calle. En nuestro país, las masivas marchas del 3 de junio de 2015 y 2016 al grito de #NiUnaMenos, y el histórico Paro de Mujeres del pasado 19 de octubre, permitieron visibilizar las violencias que sufrimos cotidianamente y la falta de políticas públicas para dar respuestas a nuestros reclamos.

Este paro será para exigir igualdad de género, equidad salarial, por la erradicación de la  violencia, por el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos, por el reconocimiento de las tareas domésticas y de cuidado como trabajo no remunerado, que se suma a nuestras jornadas laborales, haciendo del trabajo solo una categoria alienante y des humanizante.
Es decir el PARO ES CONTRA LAS LÓGICAS DEL CAPITAL QUE PRODUCE TODO TIPO DE VULNERABILIDADES Y VIOLENCIAS.

Son muchas las formas de opresión de las mujeres, las formas de explotación por el capital a través de economias informales y de precarización laboral que afectan en particular a las mujeres, sumadas a la brecha salarial con respecto a los varones de hasta un 27 %, según mediciones del Indec. La ausencia del reconocimiento de las tareas de cuidado, que suman y triplican las horas de trabajo sin que éste sea visibilizado, reconocido y remunerado.

Las mujeres, travestis y trans experimentamos, todos los días, la desigualdad en éste contexto y ésto se debe, en parte, a que el Estado patriarcal no garantiza ni pretende garantizar la igualdad. No sólo existe una ausencia de políticas que reconozcan esa igualdad, sino que en general las políticas sociales para los sectores más vulnerables, por ejemplo, reproducen lógicas machistas, favoreciendo mecanismos de opresión hacia las mujeres en lo cotidiano. Desde el punto de vista del lenguaje la invisibilización se traduce en generalizaciones que fortalecen el masculino y  nos invisibilizan.  

Nos acosan y nos violentan en los espacios de trabajo, somos precarizadas porque aún hay puestos destinados a mujeres y otros a varones y nuestro acceso a la sindicalización también es menor en función de los roles que ocupamos como mujeres en esta sociedad.  

¿Cuántos cargos de dirección ocupan las mujeres en nuestros sindicatos? ¿Cuáles son los condicionantes históricos que hacen que aún entre compañeros seamos invisibilizadas, excluídas -se nos omite deliberadamente- subordinadas -como objeto pasivo-  o desvalorizadas-como cosas inferiores?  ¿Cuánto hay para cambiar en nuestras prácticas sindicales? ¿Cuánto del lenguaje sexista se oculta tras esas prácticas?.  Unir conciencia de clase y conciencia de género no es tarea sencilla, pero tampoco imposible y es un horizonte a construir colectivamente y a la par con nuestros y nuestras compañeras.  
Por otro lado, quienes trabajamos en diversas tareas del sector científico-tecnológico, y dentro de las universidades sabemos que no estamos exentas de estas problemáticas. Las desigualdades y asimetrías también se hacen presentes en el mundo académico, construido además en base a fuertes vínculos personales entre “directores/as” y “dirigidos/as” o entre “jefes/as de cátedra” y “ayudantes”, brindan lugar a relaciones laborales en las que situaciones cotidianas de violencia se naturalizan y aceptan. Estos vínculos abusivos y arbitrarios se ven incrementados y permitidos muchas veces por la falta de herramientas institucionales y legales que amparen a estos trabajadores y trabajadoras frente a la realización de denuncias. Se naturalizan formas de maltrato laboral y violencia de género bajo prácticas "institucionales".
Se ha logrado en distintas universidades nacionales la aprobación de protocolos de acción en caso de violencia de género, lo que representa un importante avance para la visibilización de esta problemática, en la mayoría de los casos estos protocolos aún no se han implementado seriamente.  En nuestra universidad se ha instalado la discusión a partir de la movilización y exigencia del movimiento estudiantil, a partir de determinados hechos acontecidos. Sin embargo es algo que todavía no figura en la agenda de importantes.  Nuestro convenio colectivo de trabajo reconoce en su articulo 22  la erradicación de toda forma de violencia laboral  y señala que la universidad debe velar para que en su ámbito no se produzcan situaciones de acoso laboral y /o mobbing o acoso sexual.
El articulo 23 refiere a la erradicación de toda forma de discriminación fundado en razones políticas, gremiales, de género, orientación sexual, estado civil, edad, nacionalidad, raza, etnia, religión, discapacidad, aspecto fisico, lugar de residencia, personas viviendo con VIH, o cualquier forma de segregación, preferencia o exclusión que anule la igualdad de oportunidades tanto en el acceso al empleo como en la vigencia de la relación laboral. Pero nos preguntamos ¿Cuánto se hace de eso? ¿Cuántas situaciones de violencia laboral y de violencias de género se encubren y siguen transitando por nuestra universidad? ¿Cuántas de éstas prácticas son parte del cotidiano?

El Paro Internacional de Mujeres se presenta como una oportunidad clave para visibilizar la desigualdad de clase, la desigualdad de género y denunciar como deciamos al inicio QUE SI NUESTRAS VIDAS NO VALEN, PRODUZCAN SIN NOSOTRAS!!

Exigimos el cumplimiento efectivo de los derechos laborales en los trabajos remunerados,
subrayando la necesidad de incorporar el trabajo doméstico y de cuidado.
Exigimos incorporar de manera prioritaria y permanente la problemática del femicidio
en las agendas de diálogo político.
Exigimos visibilizar y reconocer el papel protagonista de las mujeres en las prácticas sindicales.
Exigimos el reconocimiento de los movimientos de mujeres y feministas como interlocutores
en los procesos de lucha y toma de decisiones sobre las políticas públicas.
Por la erradicación de toda forma de violencia hacia las mujeres
por La implementación de un protocolo de acción y prevención  para casos de  violencia hacia las mujeres.

¡¡¡Ni flores  ni bombones!!!
¡¡¡Vivas y libres nos queremos!!!
¡¡¡Igual salario por igual trabajo!!!

Ana Clara De Mingo - Secretaria Gremial

Mónica Glomba - Secretaria Administrativa

ADUNLu

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