Continuamos la lucha por la Memoria, la Verdad y la Justicia

La lucha por la memoria no se detiene

Este año La comisión de Familiares y Amigos de Detenidos Desaparecidos de Luján, en su tarea de permanente reconstrucción de lo acontecido en nuestra ciudad, ha identificado un compañero detenido desaparecido:

Pablo Alberto Finguerut. Pablo fue militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores y fue secuestrado el 12 de mayo de 1977 en Cortines en el mismo operativo en el que desaparecieron a su compañera Raquel Rinna Menna y a Georgina Simerman.

Este viernes a las 10 de la mañana una delegación de la comisión directiva de ADUNLu y de la Comisión de Familiares y Amigos de Detenidos Desaparecidos de Luján colocaremos nuevamente en el Bosque de la Memoria de la UNLu la  placa que recuerda a aquellos compañeros y compañeras incorporando el nombre de Pablo Finguerut. Al final de este correo compartimos su historia de vida y militancia.

Además, sumándonos a la campaña Plantemos Memoria, que se realiza en todo el país, plantaremos un jacarandá en el mismo espacio institucional.

Como parte de esta campaña hoy participamos de la inauguración del Paseo de la Memoria en Luján, evento del que participan compañeros y compañeras del Jardín Botánico de la UNLu.

¡30000 Compañeras y Compañeros Detenidos Desaparecidos! ¡Presentes! ¡Ahora! ¡Y siempre! Son 30000 Fue un genocidio Plantamos Memoria

Pablo Alberto Finguerut

Compartimos su Historia de Vida y Militancia.

Comisión de Familiares y Amigos de Detenidos Desaparecidos Luján.

Pablo Alberto Finguerut nació el 8 de enero de 1955 en la por entonces Capital Federal. La militancia de izquierda de su padre dejó huella en él.
En 1968 Pablo ingresó al Colegio Nacional Buenos Aires en la décima división del turno tarde. Le decían “Pablut” para diferenciarlo de otros “Pablos” de la misma promoción. Una tarde de aquel mismo año hubo una huelga estudiantil en el Colegio. Se cumplían dos años del asesinato del estudiante cordobés Santiago Pampillón por fuerzas policiales de la provincia de Córdoba el 12 de septiembre de 1966. Había que protestar y Pablo no dudó en sumarse.

Se juntaba a estudiar con sus compañeros en El Querandí, un bar ubicado en Moreno y Perú, café y medialunas de grasa mediante. Pero como recordara Martín, uno de sus amigos, con quien también estudiaba en su casa, lo hacían “sin exageraciones, porque tragas no éramos”.
Lo que si podía hacer Pablo por horas era escuchar música. Los Beatles, los Rolling y del rock nacional Los Gatos, Almendra y Arco Iris estaban entre sus preferidos. A Pablo le gustaba mucho tocar la guitarra y cuando iba a ver a Arco Iris en el auditorio Kraft (Florida y Viamonte) quedaba embelesado con los acordes y arreglos de guitarra que hacía Gustavo Santaolalla, quien en un recital le dedicó uno de sus discos.
Mientras tanto, Pablo se fue politizando cada vez más siendo la figura y el legado del Che una de sus mayores referencias por aquellos años. Sus compañeros del Colegio recuerdan que comenzó a compartir mucho tiempo con Marcelo Gelman, quien también fue desaparecido por la dictadura cívico militar. Sus inquietudes y su creciente compromiso lo llevaron a militar en el Partido Revolucionario de los Trabajadores-Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT-ERP).

Cuando comenzó la dictadura genocida a partir del golpe de estado del 24 de marzo de 1976, Pablo estaba haciendo el servicio militar obligatorio en el Edificio Libertad de la Marina. Pero desertó y pasó a la clandestinidad. El 14 de junio las autoridades navales denunciaron que en aquel Edificio se había atentado contra personal militar sin haber llegado a tener la acción algún tipo de consecuencia. Los militares acusaron a Pablo por haber estado en el sector del hecho cuando estuvo haciendo el servicio militar y por haberse ausentado del mismo, es decir, por haber desertado. Cuando su padre, Eusebio Finguerut, tuvo noticia sobre la situación de su hijo pidió una audiencia con el almirante Emilio Massera, uno de los miembros de la Junta Militar. El mismo 16 de junio se hizo presente en el Edificio Libertad. Estando allí, en lugar de brindarle alguna información sobre Pablo, Eusebio fue detenido y puesto a disposición del Poder Ejecutivo Nacional. Después de estar preso un año se lo autorizó a que saliera del país. Se exilió en Inglaterra.

Tras su deserción y paso a la clandestinidad Pablo continuó su militancia en el PRT-ERP. Desde fines de 1976 vivió en Cortines junto con otras y otros cuatro militantes del PRT. Formaban una unidad destinada a montar una nueva imprenta del partido para reemplazar la que había caído en Córdoba. Alquilaron un campo en el que ya había una casa y sumaron la construcción de galpones donde criaban conejos a modo de fachada. En el sótano de la casa funcionaba la imprenta de donde salían las revistas Estrella Roja y El Combatiente, órganos de difusión del PRT y del ERP. Además de Pablo, fueron parte de esta unidad de prensa y propaganda Georgina Simerman, Raquel Menna, y otros dos militantes de los cuales desconocemos aún sus nombres. Una de ellas era apodada “la abuela”. Los hijos de Georgina y Raquel vivían con ellos. Tenían entre uno y tres años los más chicos y tan solo 8 el más grande.

A los pocos meses de estar allí, el 12 de mayo de 1977, las fuerzas represivas realizaron un operativo con cercos de control alrededor de todo el campo. Los represores ingresaron a la casa golpeando la puerta a patadas y disparando. Los escombros del techo y las paredes cayeron sobre las cunas y las camas en las que dormían los hijos de Georgina y Raquel. Pablo y sus compañeros y compañeras fueron encapuchados y los represores al advertir la existencia de la imprenta en el sótano comenzaron a desmontarla.

Después de que Georgina y Raquel se despidieron de sus hijos, las y los cinco fueron subidos a un camión y desde ese momento no se supo sobre ellos. Los chicos pasaron toda la noche en el campo entre los represores y luego fueron llevados al Regimiento 6 de Mercedes. A los pocos días los trasladaron al Instituto Capitán Sarmiento en Olivera y allí estuvieron cerca de 40 días. Sus abuelos pudieron retirarlos y desde entonces vivieron con ellos.

En nuestra ciudad gracias a la labor de los organismos locales siempre se difundió lo acontecido en Cortines. Hasta hace pocos años solo se sabía el nombre de una de las militantes secuestradas, Georgina Simerman, que estaba embarazada de tres meses. Avanzado en la reconstrucción de la VERDAD conocimos en 2016 la identidad de Raquel Menna. Su hijo Ernesto fue quien nos contó sobre la existencia de Pablo, que era el compañero de su mamá.

Hoy hemos avanzado un poco más sobre lo sucedido en Cortines y podemos dar a conocer el nombre y la historia de Pablo Finguerut sobre la cual seguiremos investigando para continuar el camino de la MEMORIA, la VERDAD y la JUSTICIA.

PABLO FINGUERUT
¡PRESENTE!
¡AHORA Y SIEMPRE!

30.000 COMPAÑERAS Y COMPAÑEROS DETENIDOS DESAPARECIDOS
¡PRESENTES!
¡AHORA Y SIEMPRE!

Inauguración del Paseo de la Memoria «30000 razones por la memoria, verdad y justicia.