El maestro Carlos Fuentealba fue asesinado el 4 de abril de 2007, por la policía de la Provincia de Neuquén, mientras participaba junto a otros  docentes en una movilización que reclamaba por la educación pública provincial y las condiciones de trabajo.

En asamblea, los trabajadores de educación, nucleados en la Asociación de Trabajadores de la Educación del Neuquén (ATEN), decidieron cortar la ruta nacional Nº 36 como un modo de visibilizar la protesta en un feriado por Semana Santa. La respuesta por parte del gobierno fue la represión.  La policía provincial bajo las órdenes del principal responsable político, el gobernador Sobisch, atacó y persiguió a los trabajadores con gases y armas, cuando se estaban retirando en  caravana. En ese momento, el policía Darío Poblete disparó una granada de gas lacrimógeno y fusiló por la espalda a Carlos Fuentealba. Y el dolor colectivo se transformó en protesta y lucha e inundó las calles de Neuquén, provincia referente de la resistencia popular. La bronca Inundo las calles de todo el país, “Las tizas no se manchan con sangre”

Carlos Fuentealba era hijo de peones rurales, cursó sus estudios en el Colegio Ceferino Namuncurá de San Martin de los Andes y mediante una Beca pudo estudiar para docente en el Instituto de Formación Docente Nº5 de Plottier. Se desempeñó como profesor de Matemática, Física y Química en el CPEM Nº 69 del Barrio Cuenca XV, escuela que en su homenaje, lleva su nombre.

Su asesinato todavía sigue impune, los responsables políticos, quienes ordenaron la represión aún no han sido enjuiciados.

A los 12 años de su asesinato seguimos reclamando JUSTICIA.

Sostener la memoria de Carlos Fuentealba, significa continuar sosteniendo la defensa de la educación como un derecho inalienable en cada rincón del país, en las aulas, en las calles, en las ollas, marchando, protestando, organizándonos, por les pibes, por nosotres, porque sabemos que es posible e imprescindible desde lo colectivo consciente cambiar la cosa.

Como decía esa canción “Las balas no matan palabras, pero la sangre se va» y hay una obligación ética de quienes luchamos de seguir multiplicando manos, cabezas, palabras, acción por esa sociedad por la cual peleo Carlos, porque Maestro luchando, también está enseñando

 Carlos Fuentealba Presente!